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sábado, 18 de abril de 2009

Abre los ojos


Viajar, conocer, descubrir, sentir, compartir.

El periodismo de viajes abre los ojos; acerca mundos.

El mundo del periodismo y el de los viajes siempre ha estado muy relacionado, (podemos remontarnos hasta las notas tomadas por los antiguos descubridores -explicando qué es lo que se encontraban en esos nuevos territorios desconocidos-).

Pero quizás está relación ha sido bastante furtiva; pocos se han atrevido a unificar en un solo concepto ambos mundos, pues siempre se alzan voces que tienden a considerar/señalar/calificar el resultado como de mero panfleto turístico.


Santiago Tejedor, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, ha creado el portal TuAventura.org, donde periodistas de todo el mundo plasman sus experiencias a modo de libro de viaje cibernético.


Si te interesa el periodismo de viajes, te intereserá este portal.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Tesoros marroquíes

Lejos de los núcleos turísticos más concurridos, Marruecos esconde grandes e impresionantes rincones. Una de las imágenes más impresionantes son los oasis naturales que se pueden encontrar en las zonas desérticas cercanas al Sahara. Y es que encontrarse con un denso palmeral tras varios kilómetros de arena y sólo arena, sorprende. Pero sorprende más aún encontrarse a una persona que vive en él.


Nada más vernos, este hombre nos recibió con abrazos y besos y nos acogió en su casa rodeada de palmeras en medio de ninguna parte. Su mayor ilusión era enseñarnos su humilde morada, repleta de increíbles tesoros. Y sí, digo bien tesoros.

De hecho, este señor se había dedicado a recopilar objetos varios durante las últimas décadas. Un colmillo de tiburón que apareció en medio del desierto –imagínense el tiempo que habría pasado allí-, un saco de La Poste francesa –correos- que cayó al desierto repleto de cartas durante la Segunda Guerra Mundial, una bicicleta francesa de la época colonial o un baúl tradicional marroquí pintado a mano hace más de 100 años. Todo ello colocado con esmero cuál museo por las paredes y estanterías de su casa.

A pesar de negarnos, por respeto, a beber o fumar puesto que era época de ramadán, tras las insistencias de este buen hombre –de cuyo nombre no puedo acordarme- aceptamos y mantuvimos, acompañados de un buen té a la menta -él no probó ni una gota, claro-, una larga e interesante conversación. Quizás de las más hipnotizantes de mi vida.

...Continuará...